La transformación digital de la medicina ya no es una promesa futura sino una realidad cotidiana. Historias clínicas electrónicas interoperables, aplicaciones de autogestión, dispositivos de monitoreo remoto, inteligencia artificial para diagnóstico y gestión administrativa. El cambio avanza rápido y la verdadera pregunta no es qué tecnología incorporamos, sino cómo lo hacemos.
El Instituto William Osler define su enfoque en tres ejes clave: humanismo médico, innovación responsable y ciencia al servicio de la sociedad. Mirar la transformación digital en salud digital desde esa perspectiva nos permite preguntarnos por el sentido y el impacto, y profundizar sobre cómo la tecnología transforma la atención médica sin perder el vínculo humano.
La tecnología puede ampliar el acceso, mejorar la precisión diagnóstica y optimizar recursos. Pero también puede profundizar desigualdades, despersonalizar la atención y sustituir el juicio clínico por algoritmos si no se implementa con criterio ético.
El desafío entonces, es garantizar que cada herramienta fortalezca el vínculo entre profesionales y pacientes. Que un chatbot no reemplace la escucha, sino que la prepare. Que los datos se transformen en insumos para políticas públicas más inteligentes. Y que la inteligencia artificial no automatice decisiones sin contexto, sino que potencie el conocimiento clínico.
Desde el IWO estamos convencidos de que la verdadera innovación en salud es la que resuelve problemas reales sin erosionar la confianza.
Como diría William Osler, “el buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad”. En la era digital, el gran sistema de salud será el que use la tecnología para volver más humano lo humano.

