El Instituto William Osler cierra un período de crecimiento sostenido y avances estratégicos que consolidan su rol como institución de referencia en el abordaje de las Enfermedades Poco Frecuentes (EPOF) y en la genética médica.
La ampliación de capacidades diagnósticas, el fortalecimiento de áreas clave y la consolidación de un equipo altamente especializado permitieron profundizar un modelo asistencial basado en ciencia avanzada, humanización y precisión clínica.
Así lo sintetiza su director Médico, Dr. Roberto Martingano: «Este período dejó un aprendizaje clave: cuando se integran ciencia, gestión y visión estratégica, se logra un modelo de gestión de excelencia».
Un año de avances y consolidación institucional
Durante este ciclo, el Instituto William Osler fortaleció su perfil como centro de alta especialización en EPOF, ampliando sus servicios y desarrollando un programa de asesoramiento genético que hoy se constituye como una de sus principales fortalezas.
«Hemos consolidado un prestigioso equipo de especialistas en Enfermedades Poco Frecuentes, con sólida formación y experiencia en la atención integral de estos pacientes», sostiene Martingano y destaca que el servicio de asesoramiento genético creció en volumen y complejidad, brindando soporte tanto para el diagnóstico y manejo de las EPOF como para la genómica aplicada a la oncología.
«Estos avances se integran en un modelo de trabajo donde ciencia, gestión y visión institucional operan de manera articulada, reafirmando la identidad del Instituto como referente en medicina moderna», apunta el director Médico.
Una visión alineada y estratégica
La dirección del Instituto William Osler se desarrolla en estrecha coordinación con la Dirección General y los lineamientos del plan estratégico, y en este sentido, la conducción se inscribe dentro de un marco institucional maduro, coherente y de continuidad.
Martingano así lo resume: «Dirigir el Instituto William Osler implica honrar su trayectoria y conducir una institución que se ha posicionado de manera consistente en áreas de alta complejidad como las EPOF y la genética».
La orientación hacia las EPOF, el asesoramiento genético y la medicina de precisión, «constituye el ADN del Instituto y define su presente y su futuro», agrega.
Objetivos hacia 2026
En línea con el plan estratégico institucional, el Instituto William Osler proyecta su crecimiento para 2026 a partir de cuatro ejes prioritarios:
1. Consolidar y expandir el área de Enfermedades Poco Frecuentes.
2. Fortalecer el servicio de asesoramiento genético como columna vertebral del modelo asistencial.
3. Profundizar la integración de genética y genómica en todos los circuitos de diagnóstico y tratamiento.
4. Completar proyectos clave impulsados junto a la Dirección General para consolidar al Instituto como referente nacional en medicina de precisión.
«Este rumbo estratégico apunta a una institución cada vez más robusta, eficiente y reconocida por su capacidad para integrar ciencia avanzada con atención humanizada», afirma Martingano.
Una institución de vanguardia
La trayectoria del Instituto William Osler y su capacidad para anticipar tendencias lo posicionan como una institución de vanguardia en medicina moderna. Su enfoque y la expansión del asesoramiento genético para EPOF y oncología consolidan su liderazgo dentro del sistema de salud.
«Somos una institución que anticipa demandas futuras, incorpora conocimientos emergentes y genera valor clínico y organizacional», sostiene su director y reafirma que «el Instituto se ha transformado así en un actor clave en áreas donde la precisión diagnóstica es determinante para mejorar el acceso, la equidad y la calidad del cuidado».
Para Martingano, «la atención de pacientes con Enfermedades Poco Frecuentes requiere un modelo sensible, claro y profundamente humano» y con esta premisa, el Instituto avanzó en la consolidación de circuitos asistenciales que garantizan acompañamiento, comprensión del recorrido de cada paciente y decisiones basadas en evidencia científica.
«Nuestro compromiso es integrar genética, clínica y terapéutica de precisión para ofrecer un abordaje integral, seguro y sustentado en datos», enfatiza.
Frente a los financiadores, el Instituto se presenta como un aliado estratégico, confiable y transparente, con la capacidad de combinar precisión diagnóstica, eficiencia y uso racional de recursos en áreas de altísima complejidad.
«La gestión es un eje crítico que articula visión institucional, trayectoria y futuro, entonces la planificación basada en datos, la coordinación con la Dirección General y la estandarización de procesos fortalecen la seguridad y eficacia de la atención» detalla el director Médico y subraya: «En una institución con un fuerte foco en Enfermedades Poco Frecuentes y genética clínica, la gestión tiene un rol determinante: organizar equipos, estandarizar procesos y asegurar que la innovación científica llegue al paciente de manera sustentable», explica Martingano.
Este modelo de gestión moderna, transparente y orientada a resultados consolida al Instituto como una referencia nacional en medicina de precisión aplicada a las EPOF y a la genética clínica. «La capacidad de gestión consolida nuestra credibilidad y fortalece nuestra posición como institución de referencia», resume.
El Instituto William Osler reafirma así su compromiso con un modelo que integra ciencia avanzada, gestión eficiente y atención humanizada. El camino hacia 2026 se proyecta con una agenda que propone expandir capacidades, profundizar la innovación, fortalecer la medicina de precisión y garantizar que cada avance llegue efectivamente a los pacientes.
«Nuestro objetivo es seguir consolidando un Instituto capaz de transformar la complejidad en respuestas precisas, accesibles y sustentables», concluye Martingano para sintetizar la visión institucional.

