Por qué Argentina necesita una Agencia de Evaluación de Tecnologías en Salud

Por qué Argentina necesita una Agencia de Evaluación de Tecnologías en Salud

En un sistema de salud atravesado por innovaciones terapéuticas de alto costo, enfermedades poco frecuentes de enorme complejidad y una presión creciente sobre los presupuestos sanitarios, Argentina enfrenta el desafío de tomar decisiones clínicas y de cobertura basadas en evidencia sólida. La creación de una Agencia de Evaluación de Tecnologías en Salud (AETS) se convierte, en este contexto, en un paso estratégico para garantizar calidad, equidad y sostenibilidad.

Una herramienta imprescindible

La Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS) es un proceso técnico, multidisciplinario y basado en evidencia que compara una tecnología con las alternativas disponibles para determinar su eficacia, seguridad, impacto económico y valor clínico real. No se trata solo de analizar medicamentos: incluye dispositivos, procedimientos, estudios diagnósticos y modelos de atención.

Una ETS rigurosa permite responder preguntas que hoy son decisivas:
• ¿Esta terapia aporta beneficios clínicos comprobados?
• ¿Es segura para el paciente?
• ¿Cuál es su impacto económico y su pertinencia en el contexto local?
• ¿Existen alternativas más efectivas o eficientes?

En países con agencias consolidadas como NICE (Reino Unido), CADTH (Canadá) o AETS regionales en la Unión Europea, estos procesos ordenan la incorporación de tecnologías y permiten decisiones administrativas y clínicas más transparentes, equitativas y sostenibles.

En nuestro país, la llegada de medicamentos y tratamientos de altísima complejidad convive con una fragmentación institucional que dificulta evaluaciones sistemáticas y homogéneas. Las decisiones muchas veces quedan libradas a la presión del mercado, la urgencia clínica o la judicialización.

Una AETS nacional podría aportar:

1. Criterios unificados para todo el sistema

La falta de estándares comunes genera inequidades y resoluciones dispares entre financiadores. Una agencia permitiría ordenar los procesos y garantizar evaluaciones consistentes y transparentes.

2. Sostenibilidad financiera 

Los medicamentos de alto precio representan uno de los principales desafíos del financiamiento sanitario. Sin evaluaciones rigurosas de eficacia y costo-efectividad, los sistemas de salud asumen riesgos que pueden comprometer otras coberturas esenciales.

3. Acceso equitativo para los pacientes

Una agencia independiente mejora la oportunidad y homogeneidad en el acceso a tratamientos que realmente aportan valor, evitando recorridos administrativos extensos y reduciendo la variabilidad injustificada entre financiadores.

4. Reducción de la judicialización

La ausencia de evaluaciones sistemáticas impulsa litigios. Las AETS en el mundo funcionan como soporte técnico para decisiones judiciales y administrativas.

Enfermedades poco frecuentes

Las Enfermedades Poco Frecuentes (EPOF) concentran los mayores desafíos:
— El 80% tiene origen genético.
— Su diagnóstico suele ser tardío y complejo.
— Los tratamientos disponibles son escasos, de altísimo costo y con evidencia limitada.
— La prevalencia baja dificulta la realización de estudios robustos.

En este escenario, una AETS permitiría priorizar tecnologías con eficacia demostrada, reducir intervenciones innecesarias, orientar el gasto y asegurar un acceso más justo y seguro.

Con 18 años de trayectoria, el Instituto William Osler trabaja precisamente en los ejes que fundamentan la necesidad de una agencia nacional. Su modelo combina:

  • Evaluación clínica integral de tratamientos complejos, especialmente en EPOF y terapias de alto costo.
  • Revisión sistemática de evidencia científica, guías internacionales y estudios de costo-efectividad.
  • Acompañamiento técnico a financiadores para decisiones responsables y sostenibles.
  • Diagnóstico genético de alta calidad, en alianza con centros de referencia y con alcance federal.
  • Un enfoque ético, técnico y transparente, orientado al uso racional de los recursos.

Este trabajo refleja, en la práctica, cómo una evaluación rigurosa mejora la calidad asistencial, reduce la variabilidad injustificada y garantiza que cada tratamiento tenga justificación clínica real.

La creación de una AETS no reemplaza la práctica clínica ni limita el acceso: lo fortalece. Permite que las decisiones se basen en evidencia sólida, que los recursos se utilicen con criterio y que los pacientes reciban intervenciones efectivas, seguras y pertinentes.

En un entorno de creciente complejidad terapéutica, una Agencia de Evaluación de Tecnologías en Salud es una herramienta imprescindible para construir un sistema más justo, eficiente y sustentable. El desafío es avanzar hacia un modelo donde innovación, equidad y responsabilidad sean parte de la misma decisión.