Día Mundial de las Lipodistrofias: visibilizar para transformar la realidad del paciente

Día Mundial de las Lipodistrofias: visibilizar para transformar la realidad del paciente

El 31 de marzo nos unimos a la comunidad global para conmemorar el Día Mundial de las Lipodistrofias. Desde el equipo de Endocrinología Infantil del Instituto William Osler, la Dra. Claudia Hernández (MN 82949) y la Dra. Kelly Fuentes (MN 146402) sostienen que el desafío es claro: “transformar una enfermedad invisible en un diagnóstico oportuno que cambie vidas”.

¿Qué es la lipodistrofia?

Se trata de un grupo heterogéneo de enfermedades poco frecuentes (EPOF) caracterizadas por la pérdida de tejido adiposo. “Muchas veces la consulta inicial está motivada por un cambio físico llamativo, pero el verdadero problema es metabólico”, explican las especialistas.

En relación al origen, puede ser congénito -presente desde el nacimiento por mutaciones genéticas vinculadas a la síntesis de triglicéridos- o adquirido, cuando aparece durante la vida debido a procesos inmunológicos u otros factores externos.

En cuanto a la localización “la lipoatrofia consiste en la pérdida focal o general de tejido adiposo, observable en zonas como brazos, piernas o rostro”, explican las especialistas.

El impacto en la salud

Más allá de los cambios en la apariencia física, las lipodistrofias representan desafíos metabólicos severos. “Al no poder almacenarse adecuadamente, la grasa se deposita en órganos donde no debería estar -como hígado, músculos y sangre” – generando complicaciones de alta complejidad”, agregan.

Entre las principales consecuencias se encuentran:

  • Resistencia a la insulina extrema, muchas veces difícil de controlar con tratamientos convencionales.
  • Diabetes mellitus de inicio temprano.
  • Hipertrigliceridemia severa, con riesgo de pancreatitis.
  • Hígado graso (esteatosis), que puede evolucionar a fibrosis o cirrosis.

“Detectar estos signos a tiempo es vital para evitar daños orgánicos irreversibles y asegurar un desarrollo saludable”, remarcan.

El valor del diagnóstico preciso

Las enfermedades poco frecuentes suelen atravesar lo que se conoce como “odisea diagnóstica”, un recorrido que puede extenderse durante años. En este contexto, el tiempo es un recurso crítico.

Las médicas subrayan cuatro ejes: 

Evaluación clínica: “El ojo clínico del especialista es la primera herramienta”, señalan las endocrinologas. Reconocer patrones físicos y metabólicos permite orientar rápidamente los estudios complementarios.

Estudios genéticos: “No se trata solo de confirmar un diagnóstico. Identificar la mutación específica permite predecir riesgos, asesorar a la familia y, en determinados casos, acceder a terapias dirigidas. La genética nos permite ser más precisos y optimizar el uso de los recursos del sistema de salud”, explican.

Abordaje multidisciplinario: El paciente requiere un equipo que trabaje de manera coordinada y “hable el mismo idioma”. Nutrición, cardiología, psicología y endocrinología deben actuar de forma integrada para garantizar un seguimiento adecuado. “El abordaje interdisciplinario es parte del tratamiento”, afirman.

Una fecha para iluminar y concientizar

En el Día Mundial de las Lipodistrofias, edificios y monumentos se iluminan de color turquesa como símbolo de apoyo a las personas que conviven con esta condición.

Más allá del gesto simbólico, la fecha invita a fortalecer la visibilidad, promover la investigación y consolidar redes de atención que permitan un diagnóstico más ágil y un acompañamiento sostenido.

“Visibilizar es el primer paso para mejorar el acceso, reducir la incertidumbre diagnóstica y garantizar que las personas con lipodistrofias reciban una atención adecuada, segura y basada en conocimiento científico”, concluyen.